"NOSOTROS DESPUÉS DE LAS DOCE" POR LAIA SOLER.

29 de agosto de 2016

Nosotros después de las doce
Laia Soler
Puck - Ediciones Urano
Isbn: 978-84-96886-57-5
320 páginas
Una chica con nombre de princesa. Un chico que escucha a Sinatra. Un pueblo perdido en las montañas. Un carrusel. Tres secretos. Dos reencuentros inesperados. Un amor. Una traición. Y una noche de verano, la más mágica del año…  Así es la vida, una suma de momentos felices e instantes difíciles, de reuniones y despedidas, de amores y desengaños. No, la vida no es un cuento de hadas, pero… ¿Qué pasaría si conocieras un hechizo para que las carrozas nunca se transformen en calabazas? ¿Recurrirías a él? ¿O querrías saber lo que pasa después de la medianoche? La nueva novela de la joven autora Laia Soler es un relato potente y actual, salpicado de magia, sobre una chica que navega por las turbulentas aguas de la memoria, el dolor y el amor para descubrir todo aquello que nos une, nos separa y nos hace crecer como personas. Muchas gracias Ediciones Urano por el ejemplar.
 Opinión personal: 

Hace un tiempo que tenía ganas de leer algo de la autora y este libro prácticamente me cayó del cielo. Este es uno de esos casos en el que no se puede evitar encandilarse con la portada, es demasiado hermosa, demasiado llamativa, y está también demasiado involucrada con la historia. Terminé de leer este libro anoche y todavía no logro salir de la burbuja, estoy sencillamente maravillada.

La trama principal gira en torno a una chica de diecisiete años, la leyenda de una princesa enamorada y un carrusel mágico. Aurora es hija única de una familia que todo el mundo conoce en el pequeño pueblo de montaña en el que vive, ya sea porque sus padres son dueños de la única pastelería del local que ha pasado de generación en generación, o porque su abuelo es el dueño del carrusel histórico del lugar. Valira, el pueblo donde vive Aurora con su familia, es tierra de leyendas y cada historia sobre el lugar está repleta de una magia que nadie se atrevería a discutir. El carrusel está hecho con madera del bosque donde la magia se desplegaba según las leyendas, lo que lo convierte en un objeto especial. Aurora tiene una conexión muy particular con el carrusel, y por supuesto, tiene su figura favorita con cuyo poder alivia los mayores dolores de su vida.

“Nunca era cuando se enfadaba con sus amigas y se juraban odio eterno. Un nunca de verdad no se podía deshacer. Nunca era una correa vacía. Nunca era la comida de su perro que su padre tiraba a la basura. Nunca era el sabor salado de su rostro mientras corría hacia el carrusel.”

La primera noche del verano Aurora se reencuentra con Erin, su mejor amiga que se había marchado de Valira hace ya dos años,  y con su hermano mellizo Teo. A pesar de que la relación entre Aurora y Teo es bastante impersonal, no se recuerdan como en realidad eran en el pasado, y ninguno de los dos puede evitar la atracción que surge desde el primer instante, aunque Aurora intente evitarlo todo el tiempo.  Tenemos en este libro una historia llena de una magia más que exquisita, una historia de amor, de amistad, y de aprendizaje. Nuestros protagonistas van a tener que enfrentarse a los estragos que el tiempo y la memoria han hecho en ellos.

Creo que me enamoré de Laia con este libro. La pluma de la autora es maravillosa, delicada, fluida, ligera, totalmente atrapante y cada una de sus palabras está llena de magia. Desde el comienzo me absorbió por completo y prácticamente leí el libro de un tirón. La narración está hecha en primera persona desde la perspectiva de Aurora, y está tan llena de sentimiento que me fue imposible no involucrarme con ella y su vida. Además de esta narración, tenemos algunos relatos que revelan secretos perdidos en la memoria de nuestra chica que nos ayudan a ir atando cabos, porque aunque siempre es obvio que hay algo esencial que nos falta para poder entenderlo todo, no hay manera posible de imaginar que es lo que es. Con estos recuerdos, la autora te atrapa aún más si es que es eso posible, ya que es evidencia pura del pasado de Aurora, de lo que la hizo ser quien es en la actualidad, lo que la define y lo que la atormenta.

“Desde donde estamos, todos somos el centro de nuestro universo, y creemos que las desgracias no llegan hasta dónde nosotros. Hasta que sucede, vivimos en un paraíso donde nos sentimos protegidos. Cuando el espejismo se rompe, ese sentimiento de tranquilidad desaparece y deja un vacío que se llena de miedo e inquietud. Dejamos de sentirnos a salvo, porque a partir de ese momento somos conscientes de que nunca lo estuvimos.”

Los personajes son entrañables, les tomé cariño y viví diferentes emociones a lo largo de la lectura. Si bien Aurora se lleva todos mis aplausos, Teo me pareció un personaje muy sincero y transparente, que aunque conocemos de él solo lo que Aurora nos cuenta en su narración, permite que lo conozcamos bien a fondo, y con ello, que indefectiblemente se le tome mucho cariño. Dentro de los personajes secundarios mi favorito fue el abuelo, él es el titiritero de la magia, el ser más importante para Aurora y por el que lo daría todo. El abuelo tiene una importancia magnifica en esta historia, y es por eso que no voy a revelar absolutamente nada más sobre su papel.

El libro habla muchísimo sobre perderse a uno mismo, sobre crecer, buscarse y encontrarse, pero sobre todo, sobre aceptare. “Nosotros después de las doce” es una historia que tiene tantos condimentos que no sabría describir en pocas palabras de lo que trata principalmente, porque de verdad, habla de todo. Todavía estoy sorprendida y muy maravillada por la relación no solo de la portada, como mencioné antes, sino también del título, que desprende magia pura de cada una de las letras. No les miento, este libro desprende magia por todas partes, pero no es magia que lleva a la fantasía al extremo, sino de una magia tan real que no podría distinguirla de la realidad. Disculpen, ya estoy fangirleando.

“Sucedió como sucede en todas las cosas importantes: sin que se dieran cuenta. Empezó como terminan los cuentos de hadas: con un beso”

Hay algo que me dejó este libro y sé que no se va a ir hasta que no consiga mi prometido, que es leer más de la autora, en estos momentos lo estaría necesitando con todas mis fuerzas. Me reí en ciertos momentos, porque como los personajes son muy reales, tienen sus momentos graciosos, me emocioné, lloré como loca porque aunque admito que estoy extremadamente sensible, el libro está repleto de emoción y sentimientos intensos, tiene una carga emocional impresionante y la autora logró calarme hasta los huesos con esto. Sentí de todo, de hecho continúo sintiéndolo. Creo que algunos libros tienen en nuestra vida su lugar y su tiempo, y este llegó en el momento indicado. Lo necesitaba.

Si queda algo más para decir, es que todo el mundo tiene que leer este libro, les guste o no el género, la autora o lo que sea, de verdad. Se va derechito a mis mejores lecturas del 2016 mientras intento hacer llegar a mis manos más material de Laia.
Espero haberlos convencido, creo que hice todo lo que pude. (Perdón por todas las veces que leyeron la palabra “magia” en esta reseña, pero M A G I A.)